Tu vivienda ya tiene gas natural, la caldera atiende duchas y radiadores y la instalación funciona. En esas condiciones, comparar aerotermia y gas no consiste en elegir desde una hoja en blanco: hay equipos pagados, espacio ocupado y un servicio conocido. La pregunta es qué mejora conseguirías y qué inversión necesitas para obtenerla. El análisis cambia si la caldera acaba de instalarse, si acumula incidencias o si vas a reformar la casa. También cambia si buscas refrigeración, deseas eliminar el suministro de gas o necesitas corregir habitaciones frías. Conviene poner por escrito esos objetivos antes de aceptar una comparación que solo enfrenta dos facturas estimadas.
Dos formas distintas de aportar el mismo calor
Una caldera obtiene calor quemando gas y lo transfiere al agua de la instalación. Una bomba de calor eléctrica utiliza energía para trasladar calor desde una fuente, en este caso el aire exterior, hasta la vivienda. Ambas pueden alimentar un circuito de calefacción, pero su comportamiento frente al clima y a la temperatura del agua es diferente. La comparación debe partir del mismo servicio: idénticas estancias, confort, horarios y necesidades de agua caliente. Si la previsión de aerotermia contempla toda la casa caliente durante más tiempo que antes, puede ofrecer mayor confort sin que ese incremento de servicio se vea en una comparación simplificada. Una factura aislada no explica esa diferencia. Tampoco toda caldera representa la misma referencia. Modelo, condensación, regulación, estado y pérdidas afectan al resultado. Enfrentar una caldera supuestamente muy ineficiente con una bomba de calor funcionando siempre en condiciones favorables introduce una ventaja que quizá no existe en la vivienda real.
El momento de la renovación pesa en la inversión
Con una caldera reciente y operativa, mantenerla durante el periodo que se estudia implica unos desembolsos distintos a retirarla ahora. El dinero ya pagado no se recupera por conservarla, pero la alternativa de seguir usándola puede evitar una inversión inmediata. Deben compararse los costes futuros de ambas decisiones, incluyendo mantenimiento y posibles intervenciones razonadas. Si la caldera necesita sustitución, ya existe una inversión pendiente. Entonces interesa comparar dos soluciones completas de renovación: equipo, montaje, adaptaciones, documentación y servicios cubiertos. La diferencia entre ambas ofertas es más útil que presentar todo el presupuesto de aerotermia como si la otra opción no costara nada. Una reforma integral abre posibilidades distintas. Si se van a rehacer instalaciones o pavimentos, determinadas adaptaciones pueden integrarse en la obra. En un piso terminado, esas mismas intervenciones pueden tener mayor impacto práctico. Las molestias, el espacio perdido o ganado y los trabajos auxiliares también forman parte de la decisión, aunque no aparezcan en el rendimiento energético.
Los radiadores influyen en las dos alternativas
El radiador transmite calor según sus dimensiones y las temperaturas de agua y habitación. Con aerotermia debe comprobarse si cubre la demanda con el régimen propuesto. La temperatura de impulsión, la del agua enviada a los emisores, condiciona además el rendimiento de la bomba; trabajar más caliente no es una prestación gratuita. En una caldera de condensación también importan las temperaturas del circuito para aprovechar su funcionamiento previsto. Por ello merece estudiarse regulación y equilibrado en ambas alternativas. Una comparativa justa no debe atribuir a la bomba las mejoras del circuito mientras supone que la caldera continuará obligatoriamente con ajustes deficientes. Puede haber habitaciones donde conservar emisores sea sencillo y otras que necesiten adaptación. El estudio debe identificar esos cambios y su coste. Mejorar aislamiento reduce las necesidades en cualquiera de las dos tecnologías y puede modificar la potencia requerida, pero su ahorro no debe contabilizarse como si procediera únicamente del nuevo generador.
Agua caliente, espacio y emplazamiento
Una caldera mixta puede preparar ACS, el agua caliente de duchas y grifos, sin un acumulador grande independiente. Una solución con bomba de calor puede necesitar almacenamiento y una estrategia para alternar servicios. Deben compararse disponibilidad, recuperación, simultaneidad y espacio, no solo que ambos presupuestos incluyan las letras ACS. En aerotermia aire-agua hay que encontrar un emplazamiento exterior compatible con aire, ruido, vibraciones y mantenimiento. En un edificio compartido se añaden elementos comunes y condiciones locales. Si esa ubicación no se resuelve, una buena estimación de consumo no convierte la propuesta en instalable. La alternativa de gas necesita conservar una evacuación y una instalación adecuadas al modelo y a la normativa aplicable. No debe asumirse que sustituir la caldera siempre carece de obra. La comparación identifica qué infraestructura sirve realmente en cada caso y quién asume los cambios necesarios.
Comparar gasto sin elegir una tarifa favorable
Primero se estima el calor necesario y después la energía que cada sistema necesita comprar para proporcionarlo. Para la caldera interesa el rendimiento durante el periodo considerado. Para la bomba, un rendimiento estacional coherente con clima, emisores y control. Ambos cálculos deben incluir pérdidas y auxiliares dentro de límites comparables. COP es la relación entre calor entregado y electricidad consumida bajo unas condiciones concretas. SCOP describe un comportamiento estacional normalizado. Ninguno permite predecir una factura doméstica por sí solo: la selección y el uso real pueden alejarse de las condiciones de catálogo. Tampoco un rendimiento de combustión medido puntualmente representa sin ajustes todo el año. La energía prevista se valora con contratos actuales identificados y varios escenarios de precios. Después se añaden términos fijos y costes que cambien por la decisión. Si el cálculo solo funciona con electricidad muy barata o gas persistentemente caro, debe explicarlo. No existe un plazo de amortización defendible sin inversión diferencial, uso y supuestos temporales. Conviene separar el resultado anual de la necesidad de desembolso. Una alternativa puede reducir el gasto previsto de funcionamiento y exigir una inversión que el propietario no desea afrontar ahora. Otra puede requerir menos obra inicial y mantener dos suministros. La elección depende también de esa capacidad de inversión y del horizonte real de permanencia en la vivienda.
Electricidad, refrigeración y eliminación del gas
La bomba necesita revisar potencia eléctrica absorbida, apoyos y consumos simultáneos, además del cuadro y del suministro disponible. Los kilovatios térmicos anunciados no son los kilovatios eléctricos que habrá que contratar. Una propuesta debe aclarar si prevé modificaciones y cómo influyen en costes fijos y plazos. Eliminar la caldera no implica necesariamente eliminar el contrato de gas. Si siguen cocina u otros aparatos, parte de la infraestructura y sus gastos permanece. La electrificación completa exige estudiar esos usos y coordinar su sustitución. Solo cuando la baja resulta efectiva puede atribuirse a la decisión la desaparición de los costes correspondientes. Una bomba reversible puede ofrecer refrigeración si emisores, tuberías y control están preparados. Los radiadores convencionales no se convierten automáticamente en aire acondicionado. Si se incorpora frío, su inversión y consumo deben figurar como servicio añadido; no se comparan directamente con una caldera que solo atiende calor y ACS.
Mantenimiento y emisiones con un alcance claro
La caldera requiere atender combustión, evacuación y componentes hidráulicos conforme a la instalación. La bomba elimina la combustión local del generador, pero conserva tareas sobre intercambiadores, ventiladores, hidráulica y controles. El mantenimiento aplicable debe concretarse mediante manuales y normativa; no basta prometer que una tecnología carece de él. En el punto de uso, sustituir la combustión de gas evita las emisiones de esa combustión. El balance ambiental completo considera también electricidad, fabricación y refrigerante, entre otros factores. Es más preciso describir ese cambio que llamar a toda la instalación “sin emisiones” sin explicar el alcance. El marco europeo EPBD impulsa la descarbonización y la reducción del uso de combustibles fósiles en edificios. Sus medidas sobre planificación, nuevas construcciones e incentivos no equivalen a una orden única de retirar hoy todas las calderas domésticas existentes. Para una actuación concreta hay que comprobar la normativa nacional y territorial aplicable, no decidir desde un titular genérico.
Qué tendría que demostrar el cambio en tu vivienda
Si hay renovación pendiente, emisores adecuados, ubicación viable y una previsión sólida de funcionamiento, estudiar aerotermia puede ser una decisión razonable. Si la caldera es reciente, apenas se usa o el emplazamiento exige obra relevante, el peso de la inversión y las restricciones será distinto. No son etiquetas de vivienda buena o mala: son condiciones que cambian la comparación. Pide que las alternativas resuelvan el mismo confort y que separen inversión, energía, mantenimiento y servicios nuevos. Después observa qué resultados se mantienen al cambiar las hipótesis. La decisión merece confianza cuando puedes explicar por qué encaja en tu casa, no cuando una tecnología gana todas las comparativas por definición.
Fuentes y referencias
- IDAELa bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios ↗Publicado: 2023 · Consultado: 2026-09-06
- BOEReal Decreto 1027/2007, Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios ↗Publicado: 2007-08-29 · Consultado: 2026-09-06
- Comisión Europea — Dirección General de EnergíaHeat pumps ↗Consultado: 2026-09-06
- IDAERendimiento medio estacional de calefacción. Parte teórica. Guías IDAE 014 ↗Publicado: 2017 · Consultado: 2026-09-06
- Comisión EuropeaEnergy Performance of Buildings Directive ↗Consultado: 2026-09-06

